El mármol blanco es símbolo de belleza, seguridad, durabilidad, resistencia, calidad, nobleza, ecología, monumentalidad. Donde se ponga el mármol es un acierto seguro, haciendo que su elegancia tenga infinitas cualidades, por tanto, combinaciones infinitas.

El mármol tiene un grano grueso, traslúcido, ya que es una roca metamórfica compuesta principalmente de calcita y lo demás impurezas, las cuales son las que dan sus características físicas y dan esos colores tan bonitos e hipnóticos. El mármol tiene cristales visibles y aspecto homogéneo, algo que la naturaleza ha creado con una belleza infinita y perfecta.

Es muy importante respetar el espacio natural de donde se extrae el mármol, ya que su extracción puede llegar a afectar a zonas colindantes, por su actividad industrial en la cantera.

Piedra que es capaz de aguatar o soportar, mejor dicho, fuertes diferencias de temperatura, y se utiliza para elaborar muchos elementos industriales, ya que contiene un elevado índice de carbonato cálcico.

Un material completamente diferenciador, ecológico, elegante, combinable con otros materiales. Con el mármol se mezclan sensaciones , sentimientos, los cuales se asemejan a la evocación que pudiera hacer una piedra preciosa. Por ello, lo considero un material «noble», un material inigualable, que adquiere su personalidad propia conforme se relaciona con otros materiales y está presente en todo el mundo, en diversos lugares, espacios públicos, casas, edificios, monumentos, esculturas, e incluso para aquellos seres que queremos hacerles un detalles cuando se marchan y nos dejan su ausencia; como en el arte funerario, donde su presencia se hace aún más pura en los detalles y la refracción de la luz.